10 medidas que podrían evitar que el impacto del COVID-19 provoque una crisis alimentaria, fueron propuestas por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) y la Organización de la Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
Y es que se estima que producto de la crisis generada por la pandemia, la población en condiciones de pobreza extrema en América Latina y el Caribe podría llegar a 83,4 millones de personas en 2020.
Esta situación “implicaría un alza significativa en los niveles de hambre, debido a la dificultad que enfrentarán dichas personas para acceder a los alimentos”.
Las medidas propuestas por la CEPAL y la FAO están contenidas en el informe titulado “Cómo evitar que la crisis del COVID-19 se transforme en una crisis alimentaria: Acciones urgentes contra el hambre en América Latina y el Caribe”.

Medidas para evitar una crisis alimentaria
Las primeras medidas irían encaminadas a que todos los hogares, especialmente aquellos en condición de pobreza extrema y de inseguridad alimentaria severa, accedan a una alimentación suficiente y nutritiva:
1) Reforzar el ingreso básico de emergencia propuesto por la CEPAL con un bono contra el hambre.
2) Reforzar los programas de alimentación escolar para garantizar la alimentación de niñas y niños y adolescentes.
3) Apoyar con subsidios monetarios o con donaciones de alimentos provenientes de las empresas y los Gobiernos a las iniciativas de asistencia alimentaria de las organizaciones de la sociedad civil.
El segundo grupo, tendría como objetivo que todas las empresas y actores del sistema alimentario puedan realizar sus tareas sin interrupciones:
4) Otorgar apoyo financiero (crédito y subsidios productivos) a las empresas agropecuarias, orientado principalmente a la agricultura familiar.
5) Ajustar los protocolos de sanidad y salud en la producción, el transporte y los mercados mayoristas y minoristas.
6) Expandir y garantizar el funcionamiento de los programas de apoyo a la producción de autoconsumo.
7) Asegurar el financiamiento, la asistencia técnica y el acceso a insumos y mano de obra a los agricultores y los pescadores artesanales.
Las últimas tres medidas tienen como propósito que los países cuenten con alimentos suficientes para garantizar el abasto a precios razonables:
8) Establecer o mantener mecanismos ágiles de consulta y coordinación público-privada entre todos los actores del sistema alimentario, abarcando la producción, el abastecimiento, la distribución y el acceso a alimentos.
9) Impedir que los mercados mayoristas y minoristas y las agroindustrias se cierren o disminuyan sus operaciones.
10) Continuar con las políticas que han mantenido abierto el comercio mundial de alimentos, en particular evitando medidas proteccionistas que aumenten el precio de los alimentos.






































